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Opinión » Pau Samo
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El 2013 será el año del cambio

Obtendremos resultados distintos cuando aprendamos a pensar de forma distinta

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Acabamos de dejar atrás el 2012. Ha sido un año  duro para muchos. Empieza a sonar tópica  la frase que dice: «la crisis nos abre puertas y nos brinda nuevas oportunidades». No es que sea una mentira, pero las cosas si no las cambias tú no las cambia nadie. Hay una máxima que reza: «no quieras resultados distintos si siempre haces lo mismo»; esta gran obviedad parece que no está totalmente asimilada por nuestra sociedad, pues a pesar de que tenemos muchos y claros ejemplos de que pensar diferente es motivo de notoriedad, éxito y cambio, e incluso a veces se gana la guerra a la desidia y a la falta de oportunidades, no lo hacemos. Todos tenemos Facebook, Twitter o televisor, y recibimos noticias de casos de éxito.

Con todo esto a nuestra espalda empezamos 2013. Es la hora de plantearnos nuevos propósitos. Inusualmente, sin que sirva de precedente, voy a empezar con una crítica feroz a mí mismo y a la sociedad. Por lo tanto, empecemos a meternos en harina.

Este año nada de dejar de fumar y de ir al gimnasio; estas cosas son obligaciones y no propósitos. Un propósito es algo superior, es una misión y un objetivo. Ya empezamos a tener claro que las administraciones van a subsidiarnos con más precariedad.

Dejando al margen la gran cantidad de personas que sufren injustamente la falta de trabajo, en 2008 algunos pensaron que estar en paro cobrando la prestación de desempleo durante dos años  era la oportunidad para disfrutar de unas largas vacaciones. En 2010 la cosa no mejoró y le vieron las orejas al lobo; los que eligieron ese camino lo pueden pagar caro; salir del circuito laboral por voluntad propia durante dos años no beneficia a nadie. Como dicen los cowboys, eso es cavar tu propia tumba.

En este país, desde la escuela primaria nos muestran al Lazarillo de Tormes y la picaresca española como la panacea de la vida. Nuestros valores nos encaminan a pensar: “¿para qué esforzarse en algo si puedes ser un pícaro?” O, aún peor: “¿para qué esforzarse en algo si vendrá un pícaro y me joderá?”. Mi conclusión es que debemos huir de la cultura del subsidio y abrazar la cultura del esfuerzo. Un esfuerzo individual y colectivo.

A muchos no nos queda más remedio que emprender negocios y emprenderlos con la cultura de emprendimiento necesaria para no salir quemado en el intento. Tenemos gente joven, ultracualificada académicamente, gente sin estudios básicos terminados, adultos con más de 55 años sin esperanza de volver a trabajar, y todos ellos tienen  en común la falta de cultura empresarial y las ganas de vivir y luchar.

En resumen, ¿podemos cambiar las circunstancias y el apoyo que nos da nuestro gobierno? ¿Podemos cambiar las coyunturas económicas en la que estamos inmersos? ¿Podemos esperar a que algo cambie? Las respuestas las sabemos porque son las preguntas que nos hacemos cada día recurrentemente.

Sólo tenemos una manera de cambiar esto. Recordad la famosa frase de Kennedy: «No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregunta qué puedes hacer tú por tu país». No nos confundamos, nuestro país no es nuestro gobierno, nuestro país somos tú y yo y los demás. Cambiemos nuestras preguntas de cada día por otras. ¿Qué puedo hacer por mí? ¿Qué puedo hacer por mi vecino? ¿Qué puedo hacer por mi compañero de trabajo? ¿Qué puedo hacer por mi cliente? ¿Qué puedo hacer por mi proveedor? Si todos nos preguntamos cómo podemos ayudar al que está codo con codo en nuestra lucha podremos salir de esta situación. Es la hora de cambiar.

Mi propósito para este año es ayudar en lo que pueda a todos los emprendedores, pymes, autónomos y valientes a salir adelante; ayudar a cambiar sus paradigmas, a vencer sus miedos, a superar sus carencias, a estar codo con codo con estas personas que necesitan nuestro apoyo más que nunca. Hay mil manaras de hacerlo, y creo que cada uno de vosotros encontraréis la vuestra. Si al final del 2013 somos muchos en la misma línea, seguro que el 2014 será todavía mejor.

¿Os acordáis de cuando el año nuevo se felicitaba con la palabra «próspero»? Pues eso, os deseo un próspero 2013.

Pau Samo i Guerra
http://smtrainers.com

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